YO, EL soldado que lucha.

Por Alexis Pérez Lescailles
Periodista Independiente

Durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses cometieron uno de los actos más estúpidos que se hayan cometido jamás, por un estado dirigido por un gobierno totalitario y dictatorial. La invasión sorpresiva a la base naval norteamericana de Pearl Harbor, en las Islas de Hawái, el día 7 de diciembre de 1941. Este suceso no solo obligo a los estadounidenses entrar a la guerra, sino, que también provoco ultimadamente el derrocamiento de los japoneses.

Del otro lado del pacifico, el pueblo norteamericano toma este ataque como algo personal, y responden a la acción, con una recaudación de billones de dólares para financiar la guerra y más de 30 millones de ciudadanos se alistan para pelear. Entre ellos, lo hace el soldado Doss.

El soldado DESMOND DOSS, es natural del estado de Virginia. Es objetor de conciencia en la religión cristiana, de la denominación Adventista del séptimo día. Juro a Dios, que nunca tomaría un fusil para quitarle la vida a otra persona. Su participación solo sería como medico de combate. Sus principios no tardaron mucho tiempo para chocar con todas aquellas personas con cierta lógica de indolencia.

Su preparación militar fue realizada en el FUERTE JACKSON, donde tuvo que soportar todo tipo de humillaciones por parte de sus superiores. Hasta fue llevado a una corte marcial para obligarlo a desistir de su objetivo. En la misma dijo, que sus principios estaban protegidos por la constitución americana y que no había nada descabellado de querer en un mundo que insiste en destruirse a sí mismos, salvar la vida de alguien, cuando tantos habían para quitarla y que no podía quedarse en casa, cuando otros peleaban por él.

Finalmente, gana la pelea judicial y se integra a servir en la brigada 96, que tenía la misión de tomar el objetivo más fuerte de los japoneses en la Isla de Okinawa, el acantilado de HACKSAW. Este lugar era estratégico en las defensas japonesas, porque, quien tomara el acantilado, tomaba Okinawa, y quien tomara Okinawa, tomaba a Japón. Las tropas niponas se encontraban bien atrincheradas, armadas y combatían hasta morir. Nacidos bajo una doctrina suicida, preferían la muerte antes que rendirse. Hasta los civiles se inmolaban tratando de causar bajas americanas. Por lo que la batalla no fue fácil, para los soldados estadounidenses. Los nipones soportaban el fuego de la artillería refugiados bajo tierra y luego salían causando grandes daños en las filas de la brigada 96. La que fue prácticamente destruida y echada fuera de las posiciones conquistadas.

Las fuertes y enérgicas oleadas niponas obligaron a lo que quedaba de la 96, retirarse del acantilado. Dejando a tras a muchos heridos y al soldado DOSS, quien supo ganarse el respeto de sus superiores, sus compañeros y finalmente, de todos los EE.UU. rescato a mas de 75 heridos, entre ellos, a soldados japoneses. Huyendo todo el tiempo, escondiéndose en los huecos, o, de bajo de los soldados caídos, para ocultarse de los soldados nipones que iban y venían rematando a los heridos, el soldado Doss, se pasó todo un día y una noche sacando del campo de batalla a los caídos. No todos sobrevivieron, debido a la gravedad de sus heridas. Pero no murieron abandonados a su suerte, porque el médico de la brigada estaba al lado de ellos dándole aliento.

Finalmente Doss, rescata hasta el último herido, el sargento de su pelotón. También descubre la ubicación exacta de las trincheras niponas bajo tierra. Este dato fue decisivo para los americanos que tenían la misión de tomar el lugar. Al día siguiente, su capitán JACK GLOVER, uso esta información para subir y finalmente tomar el lugar. Solo que ahora quien dirigía la tropa, era el soldados Desmond Doss, médico de combate. Quien sabia del lugar y quien se había convertido en la fuerza inspiradora entre sus compañeros. En el combate queda seriamente herido, cuando al tratar de salvar a sus compañeros de una estrategia amañada por parte de los nipones, que consistía en tratar de engañar a los americanos de que se rendían, al mismo tiempo que, mientras uno de ellos salía de su escondite con una bandera blanca, otros tiraban granadas sobre los soldados estadounidenses. Doss, que tuvo la capacidad de discernir la estratagema nipona, empuja a sus compañeros hacia un lado, y con sus manos repele las granadas, mientras una explota y lo deja herido.

Su capitán, Jack Glover dijo reconociendo sus errores cometidos. Solo vi a un chico flacucho, no sabía quién era. Has hecho más de lo que cualquiera habría hecho para servir a su país. Nunca he estado tan equivocado con alguien en toda mi vida. Espero que algún día, puedas perdonarme….

El soldados DESMOD DOSS, fue el primer objetor de conciencia en recibir la medalla de honor, la condecoración más alta de los Estados Unidos. Por valor bajo fuego. Su heroísmo lo vivió con la sencillez y la modestia que lo caracterizo. Siempre le dio toda la gloria a Dios, su señor y máxima inspiración. Cuando los medios lo trataban como héroe, el decía que los verdaderos héroes eran aquellos que había ofrendado sus vidas. Fallece envestido del cariño y el reconocimiento de su pueblo, a los 87 años de edad, en Marzo de 2006.

Este gran hombre, héroe de la patria norteamericana, es uno de los indicadores más fuerte y simbólico que muestra la historia en materia de lucha pacífica y no violenta. Digno de que su nombre se mencione junto a los nombre de Gandhi, Mandela y Martin Luther King. Su sentido de pertenencia lo llevo a dejar a tras todo cuanto tenía valor para él, como a sus padres, su hermano, quien se alisto también para la guerra, a su esposa, quien acepto casarse con él antes de que marchara al campo de batalla, a su religión cristiana quien le había dado sus principios y valores morales y a su Dios, que era el más grande tesoro que poseyó.

El soldado Doss, es una fuente de inspiración para mí. En su vida y obra, también encuentro quien me ayuda a justificar mi activismo en materia de Derechos Humanos y la lucha por medio de la desobediencia civil. El periodismo ciudadano, o, web 2.0, como un método de lucha. Creo y si lugar a las dudas, que cuando hay que luchar contra el mal que ocasionan los regímenes totalitarios, absolutistas y criminales, todos los ciudadanos tenemos derechos para combatirlos.

Creo que los activistas cubanos pueden verse reflejados en Doss, y usar su legado. Sus convicciones, valentía en el combate, amor a su patria y a su gente y las razones bien justificadas por la constitución americana de que podía ir al combate si usar un fusil, es algo que no se ha visto jamás en los anales de la historia. En cuba, un régimen criminal, que no permite, ni reconoce aquellos que piensan de una manera diferente, debe ser combatido con la energía con la cual el soldado Doss, mantuvo en el combate. Todos tenemos derechos a combatir la mano indolente que nos oprime.

Yo, el soldado que lucha, no me abandones en el campo de batalla.

 

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