BANCO NACIONAL DE CUBA


Alexis Pérez Lescailles

Periodista Independiente

Desde el principio de la revolución cubana, el régimen castro-comunista necesitaba un mecanismo económico y financiero que se ajustara a los planes que tenían diseñado para sus pretensiones políticas. Para nadie es secreto que la economía de la nueva dictadura implantada, es fantasmal. Solo ellos saben desde donde viene y hacia dónde va. Los resultados financieros es un producto que el pueblo de Cuba, no tiene forma de verificar, por lo que hay que confiar ciegamente en lo que dicen, los que la manejan.

Desde el comienzo las intenciones son manifiestas. Una dictadura con un sistema político al estilo aborigen. El cacicazgo, un mundo lejos de toda civilización, un cacique a quien hay que rendirle culto, un grupo de indígenas que se deben dedicar diariamente, sin descanso, sin derechos y muy mal pagados.

Durante todo el proceso castro-comunista el sistema no ha mostrado cambios notorios. Solo aquel, que el fracaso le ha impuesto. Al punto del colapso político, no le queda más remedio que la de ir desmantelando el mismo sistema que un día impusieron. Hoy, se hace necesario liberar a los indígenas que trabajaban en los huertos estatales, para que trabajen por su cuenta. De todos modos siguen siendo bien controlados como antaño.

Las sucursales bancarias no han tenido un incremento real en su existencia. Por lo que hace cada vez más difícil el trámite en Banco. Teniendo en cuenta que a lo que aspiraba la dictadura era la de ofrecer un empleo mal pagado, una asistencia médica incompetente, pero gratuita, al fin y al cabo, una educación defectuosa con alto índice de ideología MAXISTA-LENINISTA, una canasta familiar básica y finalmente como robot programado para ello, ir a cuántas marchas del pueblo combatientes se les pudiera ocurrir a los descerebrados dictadores.

Por toda aquella locura frenética, hoy, podemos ver el resultado del desastre. Empezando por un colectivo, que para nada constituye una minoría, podemos observar a los ancianos jubilados. Para ellos, es toda una hazaña poder cobrar los pesitos que no son suficiente ni para cubrir un cuarto de sus necesidades más elementales. Para mí, esto constituye una gran tristeza. No es posible navegar dentro de tanta incompetencia y falta de atención a la ciudadanía.

En el Banco de Calabazar de la Habana, en el municipio de Boyeros, los vecinos se están quejando constantemente con las colas interminables, los cajeros automáticos rotos y todo aquello que implica ir al banco para realizar un trámite de cualquier índole. Por otra parte, los cuenta-pro pistas también encuentran las mismas dificultades para actualizar sus adeudos y demás tramites que les impone la necesidad de trabajar por su cuenta. No es suficiente todo un día para resolver sus necesidades cuando una vez dentro, descubren que solo unos pocos minutos son los que realmente hacen falta para liquidar aquellos tramites por lo cual deben hacer colas tan agotadoras.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s